lunes, 6 de abril de 2009

En este momento estoy ausente,
pero puedes dejar algún mensaje
y te llamaré cuando vuelva.
Si eres el amor
llama más tarde, o tal vez otro día;
si eres la soledad
espera, pronto estaré contigo;
si eres el suicida
marca otro número, apenas queda tiempo;
si eres la muerte
elige otro destino, sólo soy una técnica;
si eres el pensamiento
abandona, este hilo no medita;
si eres la palabra
da la vuelta, aquí nadie te pronuncia;
y si eres una voz anónima
que llamas angustiada
en cualquier momento llegaré a casa:
habla después de oír la señal.




Francisco Gálvez, De El hilo roto (poemas del contestador automático}


*

sábado, 4 de abril de 2009



Aprendiendo a volar.................


*





Una vez me habló de un joven turista irlandés al que había recogido en el coche cuando iba a un congreso de profesores de literartura cerca de Tivón. Eran las cuatro de la tarde de un lluvioso dia de diciembre, hace un año y medio. Tuvo que encender muy pronto los faros, por la niebla y por lo cortos que son esos días. Justo cuando lo hizo, las luces dejaron ver una esbelta figura con el pelo largo; desde la distancia, parecía una chica al borde de la carretera, con una mochila inmensa, haciendo con el brazo unos ademanes inusuales en este país. Cuando el viajero se sentó a su lado con la mochila empapada sobre las piernas, vio un trozo de tela cosido a lo ancho de la bolsa en la que estaban impresas, en inglés, las palabras "todo lo que necesitas es amor". Ambos, el chico y la mochila, chorreababn agua de lluvia.


La tarde anterior había salido de su casa, en la ciudad de Galway; y durante la noche había cruzado en autoestop la isla de Irlanda; esa mañana había cogido el avión de Dublín a Birmingham, desde donde había llegado, dos horas antes, en un vuelo chárter. Venía a buscar a una muchacha que se llamaba Dafni, que al parecer trabajaba como voluntaria en uno de los kibbutzim de Galilea. No sabía su apellido ni el nombre del kibbutz. Dafni. De Liverpool.

A ella le gustaban los corderos y los espacios abiertos. Soñaba con ser pastora. Él nunca había estado en Israel, pero llevaba un mapa en el que se veía que Galilea no era tan grande. Podía ir de un kibbutz a otro hasta encontrarla. Tenía tiempo de sobra. Y en realidad, según su opinión, la falta de tiempo es una paradoja contraria al secreto de la vida. Si se le acababa el dinero, intentaría que lo contrataran para cualquier trabajo eventual en cualquier sitio, lo que fuera, no le importaba, en casa ayudaba a un carpintero, en Portugal había puesto líneas de teléfono, una vez había actuado en un pequeño cabaret de Copenhague, cantando canciones de folclóricas del oeste irlandés. El que tiene un poco de piedad, encontrará piedad en todas partes.






No digas noche, Amos Oz.




*

miércoles, 1 de abril de 2009





Tratabas de arrancarme la piel a tiras,

convertirme en un abrigo y exhibirme.

Pero no pudiste hacerlo, después de todo

una zorra no es suficiente.





Amudena Vidorreta

*


Tu amor, que comenzó como una hilera
finísima de cielo en las paredes
dormidas de mi cuarto,
ha terminado por llenarlo todo
de luz, de tanta luz
que abrasa.



Julio Rodríguez.


*

Me envían sol, que entra por la escalera.

*

“Esa mierda no es arte”





El arte es un término ciertamente abstracto, como también lo es la belleza. Sin embargo, a veces el arte tiene algo más de objetivo que el concepto anterior, es decir, unos baremos más o menos tangibles para definir lo que es arte de lo que no lo es.

Para ello hay una serie de personas que estudian carreras (hoy en día bastante denostadas, eso sería otra cuestión) en las que tratan de definir, catalogar, clasificar y explicar qué entendemos por arte.

Otra cosa, son los gustos. Es decir, hay gente que sólo tiene gusto por lo clásico, que piensan que lo mejor y lo más bello creado hasta el momento puede ser una pintura de Velázquez, por ejemplo. En su cabeza no cabe equiparar al anterior genio con Duchamp. Que la humanidad tenga diversidad de opiniones es algo maravilloso, el gusto por unas determinadas obras y no por otras. Esto no es algo intrínseco del arte, por supuesto. Sucede en todos los aspectos cotidianos. Vuelvo al ejemplo de la belleza. Una determinada persona puede resultarle tremendamente bonita a otra, cosa totalmente refutable a los ojos de un tercero.

Todo esto sería extrapolable a todos los movimientos artíscos, por supuesto. Lo mismo sucedería si alguien me dice que las composiciones de Llorenç Barber no son arte, que son porquería. Oiga, pues no. Unos lloran escuchando la 5º Sinfonía, y otros oyendo repicar tropecientas campanas en sus respectivos tropecientos campanarios en un nuevo concepto musical. Culturícese. (uy, perdón por el consejo)

Lo que quiero decir, es que hace falta un sustrato más profundo para catalogar una cosa como arte o no arte. Un sustrato educacional, de conocimiento. Si no, deberíamos aventurarnos a decir “ésto no me gusta”, “ésto me parece una porquería”, pero nunca “ésto no es arte”.


De todos modos, no quiero decir que en el arte no existan auténticas tomaduras de pelo. Hoy en día, desgraciadamente, el afán de dinero y notoriedad de algunos artistas y/o galerías y/o promotores del arte hacen que se intente catalogar como tal cosas que no tienen sustentación, y que puramente buscan el sensacionalismo (como dejar morir a un perro de hambre y sed en una exposición). Sensacionalismo, otro cantar. No mezclar churras con merinas, por favor.

Hay que ser muy valiente para catalogar lo que es arte y lo que no desde el desconocimiento y la pura ignorancia. Lo malo, es que muchas veces los humanos tendemos a pensar errónameante que nuestra opinión y nuestros gustos son los únicos válidos y, en consecuencia, la verdad absoluta. Qué equivocados estamos.
Amén.




*
Unas miradas
que se encuentran
en un café desierto,

un lunar
en tu cuello
que es capaz
de volverme loco.

y 20 segundos

para encender un pitillo
dar un trago al vino blanco
ver cómo llega un tipo
que te besa
con la mitad de ganas
que lo hubiera hecho yo



Pablo Casares