Mostrando entradas con la etiqueta fluctuando. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fluctuando. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de octubre de 2009

El protocolo del rubor

Ya habrá tiempo para el juego
de estudias o trabajas, cómo tú
por aquí, qué tal tu hermano,
tu padre, tu perro, dónde vives,
qué te gusta, viste esa película
-pues a mí me sorprendió-, si prefieres
la comida china o la italiana,
el whisky en vaso bajo, eres abstemia,
practicas la gimnasia rítmica, la Ouija,
o si has estado o no en Londres o París.

Ya habrá tiempo de mi amor, mi vida,
tiempo para el calor o la ternura,
el dulce recogimiento postcoital,
el cigarrillo de tu marca favorita,
una copa de vino o un café con leche,
confidencias susurradas al oído
en la penumbra de la habitación.

Ya habrá tiempo para el asco,
la desidia, los gritos, las palabras
malsonantes, platos rotos, lágrimas,
consuelos, encuentros, desencuentros,
misivas de odio o de rencor,
si es que así la vida nos lo exige
y esto no se queda en las cenizas
de una noche que se quema aquí y ahora,
entre los fuegos fatuos de una estúpida
comedia programa por dictamen
de un descerebrado dios.

Pero tú sabes y yo sé que nunca
hay tiempo. Así que calla. Y mírame.
Y alza esa copa entre sonrisas y balbuce:
“Por qué no me follas, de una vez”.

Roger Wolfe

*


lunes, 19 de octubre de 2009

Violeta Castaño







Mejor : el
/SILENCIO/



a estas alturas
/ayer año 0 a.C
hoy día 26
mañana que será ya un
nunca/

todos los poemas que aborté
al arruyo de tus pómulos
ensombrecen
palidecen
caen muertos

me enmascaran
me secuestran
y me alejan de mí misma

/no puedo encontrarme si no me busco
por tus manos atándome con nudos
de madera y cal ardiéndome/

así que mejor
SILENCIO

porque busco atajos
palabras
huidas
en cornisas ajenas
y siempre apunto desenfocado

no logro engañar la distancia
/sigo escuchándote tras los muros
que alzaste
y quiero beberte de nuevo
en tu olor
VENENO/

así que cierro aquí la última imagen
/ventana/
sin pretender que estos versos
sean algo más que
sólo un cerrojo
y el adiós desangrado
en mis músculos
desprendiéndose de tus huesos
y de
TI

desempolvo de tu arena
el desierto de mi sed
y te encierro aquí
en ésta última metáfora:

/tus pupilas siempre
en mi pareado
encabalgamientos
y rupturas en mi folio/


[...cuando ya hasta las palabras resultan molestas
porque echar de menos se hace mejor en silencio ...]




Violeta Castaño

*

miércoles, 5 de agosto de 2009

Música para tus ojos




"Nadie habla el idioma de las miradas"
me dijiste hace ya mucho tiempo;
pero mucho no es siempre
lo bastante suficiente.

Que hicieramos el amor,
me pediste cuando aún
no se había inventado el lenguaje,
ni nada que saliera de tu boca.

A hacernos invisibles, me enseñaste,
con ese idioma
que nos hace independientes,
con esa manera de gritar
sin que nadie más nos oiga.


"Nadie habla el idioma de las miradas"
y por eso los secretos
se los cuento a las paredes
y escribo versos
a lo largo de tu vestido.

Y no encuentro nadie que no seas tú
que sepa que estos poemas
son malas traducciones.



Diego Álvarez Miguel.

Ha volado hasta aquí

http://laisladelassilfides.blogspot.com/


*

miércoles, 17 de junio de 2009

sábado, 25 de abril de 2009

Antonio José Bolivar Proaño nunca pensó en la palabra libertad, y la disfrutaba a su antojo en la selva. Por más que intentara revivir su proyecto de odio, no dejaba de sentirse agusto en aquel mundo, hasta que lo fue olvidando, seducido por las invitaciones de aquellos parajes sin límites y sin dueños.
Comía cuando sentía hambre. Seleccionaba los frutos más sabrosos, rechazaba ciertos peces por parecerle lentos, rastreaba un animal de monte y al tenerlo a tiro de cerbatana su apetito cambiaba de opinión.
Al caer la noche, si deseaba estar solo se tumbaba bajo una canoa, y si en cambio precisaba compañía buscaba a los shuar,
Estos lo recivían complacidos. compartían su comida, sus cigarros de hoja, y charlaban largas horas escupiendo profusamente en torno a la eterna fogata de tres palos.
-¿Cómo somos?-le preguntaban.
-Simpáticos como una manada de micos, habladores como los papagayos borrachos, y gritones como los diablos.
Los shuar recibían las comparaciones con carcajadas y soltando sonoros pedos de contento.
-Allá, de donde vienes, ¿cómo es?
-Frío. Las mañanas y las tardes son muy heladas. Hay que usar ponchos largos, de lana, y sombreros.
-Por eso apestan. Cuando cagan ensucian el poncho.
-No. Bueno, a veces pasa. Lo que ocurre es que con el frío no podemos bañarnos como ustedes, cuando quieren.
-¿Los monos de ustedes también llevan poncho?
-No hay monos en la sierra. Tampoco saínos. No cazan las gentes de la sierra.
-¿Y que comen, entonces?
-Lo que se puede. Papas, maíz. A veces un puerco o una gallina, para las fiestas. O un cuy en los días de mercado.
-¿Y qué hacen, si no cazan?
-Trabajar. Desde que sale el sol hasta que se oculta.
-¡qué tontos! ¡Qué tontos!- sentenciaban los shuar.




Luis Sepúlveda, Un viejo que leía novelas de amor.

*

lunes, 6 de abril de 2009

En este momento estoy ausente,
pero puedes dejar algún mensaje
y te llamaré cuando vuelva.
Si eres el amor
llama más tarde, o tal vez otro día;
si eres la soledad
espera, pronto estaré contigo;
si eres el suicida
marca otro número, apenas queda tiempo;
si eres la muerte
elige otro destino, sólo soy una técnica;
si eres el pensamiento
abandona, este hilo no medita;
si eres la palabra
da la vuelta, aquí nadie te pronuncia;
y si eres una voz anónima
que llamas angustiada
en cualquier momento llegaré a casa:
habla después de oír la señal.




Francisco Gálvez, De El hilo roto (poemas del contestador automático}


*

miércoles, 1 de abril de 2009

“Esa mierda no es arte”





El arte es un término ciertamente abstracto, como también lo es la belleza. Sin embargo, a veces el arte tiene algo más de objetivo que el concepto anterior, es decir, unos baremos más o menos tangibles para definir lo que es arte de lo que no lo es.

Para ello hay una serie de personas que estudian carreras (hoy en día bastante denostadas, eso sería otra cuestión) en las que tratan de definir, catalogar, clasificar y explicar qué entendemos por arte.

Otra cosa, son los gustos. Es decir, hay gente que sólo tiene gusto por lo clásico, que piensan que lo mejor y lo más bello creado hasta el momento puede ser una pintura de Velázquez, por ejemplo. En su cabeza no cabe equiparar al anterior genio con Duchamp. Que la humanidad tenga diversidad de opiniones es algo maravilloso, el gusto por unas determinadas obras y no por otras. Esto no es algo intrínseco del arte, por supuesto. Sucede en todos los aspectos cotidianos. Vuelvo al ejemplo de la belleza. Una determinada persona puede resultarle tremendamente bonita a otra, cosa totalmente refutable a los ojos de un tercero.

Todo esto sería extrapolable a todos los movimientos artíscos, por supuesto. Lo mismo sucedería si alguien me dice que las composiciones de Llorenç Barber no son arte, que son porquería. Oiga, pues no. Unos lloran escuchando la 5º Sinfonía, y otros oyendo repicar tropecientas campanas en sus respectivos tropecientos campanarios en un nuevo concepto musical. Culturícese. (uy, perdón por el consejo)

Lo que quiero decir, es que hace falta un sustrato más profundo para catalogar una cosa como arte o no arte. Un sustrato educacional, de conocimiento. Si no, deberíamos aventurarnos a decir “ésto no me gusta”, “ésto me parece una porquería”, pero nunca “ésto no es arte”.


De todos modos, no quiero decir que en el arte no existan auténticas tomaduras de pelo. Hoy en día, desgraciadamente, el afán de dinero y notoriedad de algunos artistas y/o galerías y/o promotores del arte hacen que se intente catalogar como tal cosas que no tienen sustentación, y que puramente buscan el sensacionalismo (como dejar morir a un perro de hambre y sed en una exposición). Sensacionalismo, otro cantar. No mezclar churras con merinas, por favor.

Hay que ser muy valiente para catalogar lo que es arte y lo que no desde el desconocimiento y la pura ignorancia. Lo malo, es que muchas veces los humanos tendemos a pensar errónameante que nuestra opinión y nuestros gustos son los únicos válidos y, en consecuencia, la verdad absoluta. Qué equivocados estamos.
Amén.




*

martes, 10 de marzo de 2009

sábado, 14 de febrero de 2009

Una nueva vida.

Decidí comenzar una nueva vida. Categórica e inapelablemente. Sólo quedaba una cuestión por decidir: ¿a partir de cuándo?

La respuesta no dejaba dudas: " a partir de mañana."
Al despertarme al día siguiente constaté que una vez más era "hoy", igual que "ayer". Puesto que había comenzado una nueva vida a patir de mañana no podía comenzarla hoy.

"No importa-pensé-. Mañana será también mañana."
Y pasé tranquilamente el día a la antigua. No sólo sin remordimientos de conciencia, sino lleno de buenos sentimientos y reconfortante esperanza.
Pero, por desgracia, el día siguiente era de nuevo hoy, igual que yer y anteayer.
"No es culpa mía-pensé-que algún demonio no pare de cambiar el mañana por el hoy. Mi decisión será irrepochable e irrevocable. Intentémoslo una vez más, acaso el demonio se canse y mañana sea por fin mañana."

Desgraciadamente, no fue así. Seguía siendo hoy y nada más que hoy. Acabé por perder la esperanza.
"Todo parece indicar que nunca llegará ese mañana-pensé-. ¿Y si comienzo la nueva vida no a partir de mañana sino a partir de hoy?"

Sin embargo, en seguida advertí lo absurdo de semejante planteamiento. Porque si hoy se repite invariablemente desde hace tanto tiempo, tiene que ser ya muy viejo, y por tanto cualquier vida hoy también tiene que ser vieja. Una nueva vida sólo es una nueva vida y sólo es posible si comienza de nuevo, osea, a partir de mañana, si es que ha de ser de veras nueva.

Y me fui a dormir con la firme decisión de que a partir de mañana comenzaría una nueva vida.
Porque a pesar de todo siempre tiene que haber un mañana.




{Slawomir Mrozek, Juego de azar.}


*





Gijón.
*

martes, 10 de febrero de 2009

tiempo de manta y libro.




























"La vida no es más que un interminable ensayo de una obra que jamás se va a estrenar"





Amelie.


*

lunes, 19 de enero de 2009





Ya nunca perderé del todo
el miedo a los perros
por culpa de uno
negro
que quiso morderme los huevos
cuando yo era pequeño.

Ya no podré recorrer europa
con la mochila al hombro
y una foto de mujer sin rostro
en el bolsillo.

Ya no enseñaré el abecedario a mi hijos
para que puedan dejar constancia de las decepciones
que les debo.

Ya no seré el primer astronauta argentino
en pisar la superficie de venus
y plantar en ella la gloriosa bandera
de boca juniors.

Ya no moriré de amor
ni de cirrosis
(los sintomas son bastante parecidos).

Ya no haré una revolución armada
si no me obligan a ello.
Tampoco tengo edad para empezar a creer
en un dios que no me mate.
Se me pasó la hora de lo heróico y lo estúpido
y apenas me queda tiempo
para acariciar recuerdos.

Me creo sabio
sin serlo
porque ya sé
lo que no podré hacer:
me bebí todo ese tiempo
y todavía
me queda un trago
para apagar incendios
mientras me retiro
sin quejas
por la calle mal iluminada de ese barrio
alambrado de sueños
en el que todos duermen
salvo yo.

Y los perros.













{Carlos Salem}







*

domingo, 11 de enero de 2009

uno de prestado








La ciencia es mentira


y tu cuerpo la geometría curva


en la que sucede el mundo.




Con lengua exploradora


avanzo palmo a palmo,


sondeo, palpo, mido, trato


de entender el mensaje


cifrado de tus pecas,


el significado oculto


que duerme entre tus piernas.




Me voy por la tangente,


adoro más que a Dios


las cavidades cóncavas de tus clavículas.







*






{Sergio C. Fanjul, "Otros demonios"}






La foto, Pola de Siero.















lunes, 5 de enero de 2009

ésto ocurrió.







Una estudiante, una chica joven, en el pasillo del cuarto piso de su liceo,
sentada en el borde de una ventana abierta charlando con amigos
en un descanso entre clases;
pasa un profesor y le dice, ten cuidado, te puedes caer,
casi reprendiéndola en broma, te puedes caer,
y la joven, dieciocho, una niña casi, aunque ella no
piense así,
tan brillante como es, la primera de su clase, y hermosa, también, se lo dicen
a menudo,
le sonríe, y se inclina hacia la ventana abierta, que no estaría
abierta si fuera invierno,
si fuera invierno alguien la habría cerrado ya (¡Ciérrala!)
se inclina hacia la ventana, más y más, sonriendo, un poco más,
ocurre todo en menos tiempo que ahora, un instante realmente, y se deja
caer. Se deja caer.

Un impulso, un capricho, sin haberlo pensado antes, casi tampoco
en el momento de hacerlo…
No, más que un impulso, un capricho, la chica sabe bien lo que está haciendo,
la chica lo hace con sentido, quiere decir algo,
porque, se le ocurre justo en ese momento, sea hermosa o no, brillante
o no,
no se siente ella, no es la persona que es realmente, y el motivo, se da
cuenta de repente,
es que todo está demasiado premeditado en su mundo, demasiado
trazado previamente, demasiado planificado,
apenas hay personas auténticas ahí donde está, o si las hay, no es su caso, no
del todo,
un ser suplantado, que vive su propia vida, aparentemente, cuando
piensa en ello,
sabe lo que está perdiendo: gracia, no premeditación sino gracia,
una forma espontánea de estar en el mundo, con gracia.

El peso del mundo sobre mí.
El peso de este yo que adornaba el mundo sin ser de verdad él mismo.
El peso de este yo que llevo a cuestas,
la liberación de todo eso es lo que deseo y lo que obtengo.
Y la chica recuerda, en ese instante infinito que le devuelve tantos otros
instantes,
el dolor que sintió una vez, sin apenas ser consciente de ello, sólo por habitarse
a sí misma.
Sí, la chica se tira, una caída absurda, baja a la tierra con el impulso de atraer
hacia sí todo ese tipo de caídas,
debe entender que es absurdo, aunque la chica cayendo no sea mi yo,
o aunque lo sea, pero un yo que atraigo en mi propia volición hacia mí mismo.
Para siempre. Con gracia. Esto ocurrió.









C. K. Williams. EL ZUMBIDO.







Habeís sido buenos/as?








*

jueves, 18 de diciembre de 2008

los impostores






El olvido es la madrugada donde el miedo les hace fuertes


son como amantes inexpertos despidiéndose una y otra vez


sin terminar de pronunciar nunca el definitivo adiós.


Los impostores conocen todas las entradas y salidas de los sueños


todos los rodeos que hay que dar para llegar antes a ninguna parte.


Los impostores se suceden uno tras otro


confundidos entre la niebla y el amor ciego


son el ir y venir de una misma cosa


el plazo de una deuda que no se paga.


Ellos trazan las fronteras de países imaginarios


y juegan a conquistarlos desafiando al miedo.


Son audaces ante la adversidad


y pálidos bajo el fuego.


Ellos siempre andan pisándose los talones


en su loca carrera por no ser advertidos.


Frente a la verdad son invisiblesmudos frente al silencio.


Los impostores nunca tienen el mismo rostro


ni usan palabras que los delaten,


emboscados en sus viejas gabardinasl


os impostores pasean al acecho bajo la lluvia.


Dicen venir de lejos


pero son siempre del mismo lugar


sus huellas no perduran


sus manos frías cambian de color


cuando alguien las estrecha.


Los impostores habitan el amor


como se habita una casa vacía,


mienten para sobrevivir


y viven con la incertidumbre atada al cuello.


Los impostores nos engañan con su certeza transparente


nos conducen sin tregua ni descanso


al lugar de siempre.





Los impostores somos nosotros


cuando cerramos los ojos


ante el amor que duele.




















{Uberto Stabile}




aún mejor a las 5 y media de la mañana.........

(: